Entendemos como influencer a una persona que cuenta con credibilidad sobre un tema en concreto, y que por su presencia en redes sociales puede convertirse en prescriptor interesante para una marca.

Los influencers, gracias a su frescura, se han ganado la atención de la audiencia al crear contenidos, conectar y dialogar con ella. A través de las redes ganan reputación y confianza entre sus seguidores y lo que dicen gana valor. Tienen la habilidad de impactar y el poder de cambiar de opinión de los usuarios.

¿Pero cuál es la diferencia entre “embajador de marca” e “influencer”?

Los embajadores de la marca son la esencia de una empresa. Es un consumidor habitual o soñaba con serlo, por ello cuando habla de la marca lo hace con entusiasmo. Tienen algún vínculo con la empresa por alguna razón, porque le encante el producto, porque el servicio que da es excepcional… y harán publicidad contando a sus cercanos lo bueno de la marca.

En cambio, los influencers, son líderes de opinión, gente famosa en el entorno digital que tiene influencia en las opiniones de su comunidad. Tiene un gran alcance y aportan visibilidad a las campañas.

La credibilidad de un embajador suele ser mayor que la de un influncer. Cuando un espectador percibe que la publicación es pagada, pierde credibilidad. El embajador, aunque aporta menos visibilidad da más veracidad al mensaje, sus opiniones son más creíbles que la de las “Estrellas digitales”, su coste es más barato ya que hacen la publicidad de manera más desinteresada.

Los influencers cuestan más a las empresas, la relación se basa en un contrato comercial, pero cuentan con mayor visibilidad y llegan a más gente gracias a las RRSS.