Las plataformas de streaming se encuentran inmersas en una continua lucha de poder. La cima sigue estando ocupada por Netflix tanto en número de suscriptores como en experiencia y capacidad tecnológica, pero cada vez más competidores van quitándole protagonismo, y clientes. ¿Cómo lo hacen?

Muchas plataformas están probando distintas modalidades para enganchar a más usuarios y obtener más vías de ingresos. Una de las más comunes es la suscripción con anuncios, un sistema que se asemeja más al de la televisión tradicional. Rakuten TV en España o Peacock en EEUU ya ofrecen acceso a parte de su catálogo de forma gratuita pero con anuncios. Otra opción es la de ofrecer planes más baratos a cambio de introducir anuncios, sistema que utiliza por ejemplo Hulu de EEUU y que también está planteando usar HBO.

Netflix, sin embargo, sigue firme en su decisión de no incluir anuncios, a pesar del gran ingreso que podría suponerle considerando su gran número de usuarios. ¿Por qué? Muy sencillo, porque confían en el Product Placement como mecanismo de financiación. El año pasado, la consultora Concave Brand Tracking estimó que la tercera temporada de Stranger Things contenía más de 15 millones de dólares en product Placement.

El motivo de que Netflix actúe así tiene mucho que ver con la idiosincrasia que llevan defendiendo desde sus inicios: permitir a los usuarios ver lo que quieran, cuando quieran, en estrenos por temporadas y a escala mundial, eso sí, sin anuncios. Y así siguen apostando hasta el día de hoy por incluir las marcas de manera menos intrusiva para que el consumidor disfrute de ellas en las tramas de sus series y películas favoritas gracias al Product Placement.

Fuente:  Hipertextual.com